El propósito de un perro
Me llamo Yadi. O al menos eso es lo primero que oigo cada vez que se dirigen a mí. Yadi, Yadita… a mí me suena genial, más que por la palabra, por esa vocecilla melosa con la que me lo dicen. Me gusta. Tengo los ojos caídos, pero… ¡para nada …